Cuando se ofrece leche a un bebé en biberón, ya sea ésta materna o artificial, es súper fácil caer en la sobrealimentación. Sobre todo cuando estamos hablando de bebés recién nacidos o con pocos días-meses de vida.

¿Por qué?

Porque la leche sale sin necesidad de hacer ningún esfuerzo, cae directamente en la boca, a chorro y con una velocidad de flujo alta.

Porque no le da tiempo a identificar las señales de saciedad.

Porque tenemos unas expectativas irreales de las cantidades de alimento que un bebé debe tomar, y tendemos (en general) a llenar los bibes de manera exagerada, poner mucha más cantidad de la que necesitan y querer que se lo acaben (lo de «no puede quedar nada en el plato» de toda la vida, pero en versión bebé, vaya)

¿Y por qué se la toma si está lleno?

Pues porque el estómago es elástico y tiene la capacidad de dilatarse a mucho más de su capacidad inicial.

Que lo tome no significa que lo necesite (o al menos no siempre). Igual que nosotros somos capaces de embutirnos sin sentido en las fiestas de guardar. El resultado suele ser un empacho: molestias, gases, sensación de pesadez….. y no es una sensación muy agradable, ¿verdad?

La evidencia científica nos dice que los bebés ante un biberón ofrecido «al uso» (del que no son capaces de manejar su flujo ni su intensidad) tienen unos niveles más elevados de lo normal de hormonas del estrés. Les estresa no tener ninguna capacidad para controlar esa situación.

¿Cómo me doy cuenta de que está saciado? ¿Cuáles son estas señales?

Algunas de ellas pueden ser las que expongo a continuación, pero tú eres la persona que mejor conoces a tu bebé, por tanto también la mejor persona para identificarlas:

-si gira la cara intentando desprenderse del bibe

-si está distraído

-si se pone a llorar

-si extiende sus extremidades y las agita

-si succiona cada vez más lentamente

-si se queda dormido

¿Qué más puedo hacer para evitarlo?

Aparte de estar atenta a las señales expuestas, hay más cosillas que están en nuestras manos.

Antes de nada, recuerda que la alimentación del bebé es a demanda, olvídate de los horarios. Sea lactancia materna o artificial. Si esperamos 3 horas a darle de comer (como se recomendaba hasta no hace mucho), es posible  que esté muy hambriento y coma con ansiedad, se llene de gases….. Estar atentos a sus señales y aprender a reaccionar con prontitud ante las mismas es algo que aprendemos a medida que vamos conociendo a nuestro bebé.

Algo que ayuda mucho es tener a nuestro bebé bien cerquita : hay ciertos movimientos de la cara y el cuerpo que son típicas reacciones de que empieza a estar hambriento . Si se nos pasan, es posible que acabe llorando y todo se complique bastante, y toque calmarlo antes de comer (lo que puede llevarnos un rato laaaargo).

Otras opciones aparte del biberón

Lo cierto es que la leche se puede ofrecer de más maneras que en biberón, y en muchas de ellas los bebés  son bastante más partícipes  en la gestión de su ingesta . Lo que pasa es que el biberón está en el top number one porque , básicamente, es lo que hemos visto toda nuestra vida. Las diferentes opciones serán más o menos adecuadas según nuestra situación personal y la edad y nivel de desarrollo  del bebé: vasito, cuchara, dedo jeringa, relactador, vaso de aprendizaje,…..

También tiene que ver si estamos suplementando de manera provisional porque lo que queremos conseguir es una lactancia materna exclusiva, a que sea la lactancia artificial nuestra elección de alimentación.

Si quieres seguir ofreciendo la leche en biberón, puedes echarle un ojo al método Kassing . Una manera mucho más respetuosa y fisiológica  de alimentar a tu bebé.

Sobrealimentar tiene consecuencias

Hay una  tendencia generalizada a hacerlo con bebés y niños, queremos que coman mucho para que se pongan fuertes y hermosos.

Y sí, queremos eso, pero con sentidiño. También queremos que tengan una relación sana con la comida, que sepan autoregularse, que establezcan su propia sensación de saciedad y puedan responder a ella. Por desgracia, sabemos la cantidad de problemas y transtornos  relacionados con la alimentación que pueden surgir en la vida adulta y no tan adulta, y las bases de una buena conducta alimentaria se establecen aquí, en los  primeros meses/años de vida

Forzar la capacidad del estómago de un bebé, puede provocar molestias digestivas: gases, dolor , regurgitación y sensación de “empacho”. Tenemos una visión tan distorsionada de lo que es saludable que en muchas ocasiones se ve positivo un bebé muy lleno, pensando que  así luego “duermen más”. Lo cierto es que puede ser contraproducente y acarrear  consecuencias en la salud.

Así que ,como en todo, toca respetar el hambre de cada niño, que puede ser muy variable entre diferentes criaturas e incluso en la misma . Habrá temporadas en las que comerá  más o menos , habrá tomas que serán chupitos y otras que serán más grandes….Y esto puede depender de mil factores: si está dando un estirón, si está malito, si es que solo tenía sed y no hambre….

Si te apetece complementar esta lectura ….. Dar el biberón como si fuera el pecho (por Ibone Olza)

¿Habías pensado en esto alguna vez? Estaré encantada de leerte.

Recuerda que soy asesora de lactancia y puedo echarte un cable si te surgen dudas y complicaciones en esta etapa

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